1. Zaffaroni y nosotros (Parte II)

    La mañana había sido espectacular. Y la tarde lo sería aun más. Con Paula en casa; después de almorzar en mi casa, ver unos DVD de Joaquín Sabina (cuando no!), charlar algunas pavadas y tomar unos mates, llamamos a la otra Paula (en adelante: la Jujeña) para que venga si le interesaba escuchar a Zaffaroni. Armamos el kit básico de cholulaje: cámara de fotos, bolígrafo para robarle un autógrafo; y un Código Penal (a falta de un libro no fotocopiado).

    Eugenio Raúl Zaffaroni disertaría nuevamente sobre «Seguridad y Medios de Comunicación» invitado por el Sindicato de Prensa de Rosario. Ésta charla (no así la de la mañana) había sido muy promocionada, en diarios, tv y en las facultades de derecho y comunicación social. Estaba orientada principalmente a estudiantes de periodismo; pero la asistencia era libre y gratuita. Por eso es que decidimos que iríamos bien temprano, para asegurarnos un lugar de lujo.  Una hora antes del comienzo, que estaba programado a las 19:00 sería suficiente.

    A las 17:30 la jujeña ya estaba en casa; así que emprendimos camino hacia El Teatro Príncipe de Asturias del Complejo Cultural Parque de España. Por supuesto en el trayecto, una vez más, contamos toda nuestra aventura de la mañana. Llegamos al Parque de España; y enseguida nos metimos al teatro, que estaba casi vacío; porque faltaba como una hora para la conferencia. Una vez más, ubicación de privilegio: 3era fila, porque las dos primeras estaban reservadas para las celebridades de turno.

    Como había tiempo; nos quedó Paula ocupando los asientos, mientras la con la jujeña fuimos a comprar unas masitas para comer mientras esperamos. Allí encontramos a otra antigua compañera de viaje a Córdoba. El guardia de la entrada nos decomisó las masitas (ortiva!) asi que nos quedamos con hambre. El teatro empezó a llenarse. Cayeron Blando (padre, profe de la facu muy desalineado) Fernandez Acevedo (profe de la facu); Cavallero (ex intentende) algunos concejales como Rosúa, autoridades municipales y provinciales, como Ghirardi, Zabalza, Erbetta (de nuevo), Silberstein (de nuevo), Superti, Cuenca, Asegurado y por último llegó Hermes Binner. Y entre ellos, nosotros.

    Llegó Zaffaroni, hicieron la presentación, agradecimiento de rutina y comenzó a disertar. Al principio pintaba medio pesada la charla, similar a la de la mañana, pero enseguida empezó a tomar otro rumbo. Sin mencionar un solo nombre propio, hizo críticas a las editoriales gráficas, principales canales de televisión, y a las víctimas-héroes como las llamaba. Habló por casi una hora y media y terminó siendo aplaudido de pie por casi todo el teatro.

    Esta vez, se veía más inalcanzable llegar a él. Había patovicas de traje custodiando, la subida estaba bloqueada; y trepar por el escenario se complicaba. Así que por el momento, decidimos sacarnos fotos a lo lejos, posando con Zaffaroni de fondo. Fotos, que salieron muy mal, por cierto. Pero no nos quedamos conformes. El ministro de la corte bajó, y lo arrinconaron muchas personas (particulares y autoridades) haciéndole preguntas y saludándolos. Una vez más, medio a los codazos y con astucia, nos posicionamos cerca. A medio metro de él oímos con detenimiento un debate sobre despenalización del consumo de marihuana, haciendo diferencia entre el consumidor y el adicto.

    Había muchos «fans» así que aproveché a sacar unas fotos a quienes nos pidieron, pero no pudimos posicionarnos para tener la nuestra propia. Al rato, la organizadora lo llama de nuevo al escenario, y sube rodeado de peridistas. La oportunidad desaparecía. El teatro iba quedándose vacío. Pero teníamos una esperanza. Bajaría por el mismo lugar donde subió, y ahí estábamos nosotros esperando. El tiempo pasaba, y los periodistas no lo dejaban. Parecía que estaba hablando de algo interesante. De nuevo juntamos caradurísmo y subimos al escenario haciéndonos pasar por periodistas con el celular en la mano, por las duda, para disimular un grabador (¿?). Allí, Paula empezó a embatatarse de nuevo, sin saber que preguntar. Se le ocurrió que quisiera una explicación sobre las candidaturas testimoniales, pero cuando nos acercamos, ¡¡ya estaba explicando eso a un periodista!!!

    ¡¡De pronto las entrevistas finalizaron!! Era nuestra oportunidad. No sé muy bien como, pero creo que fue por pedido de la jujeña (mas lanzada que Paula y yo juntos) Zaffaroni accedió a sacarse fotos. Así que celular en mano (mi cámara se quedó sin batería) empezamos a sacar fotos. Estaba tan nervioso y, que no podía ni apretar los botones , así que tuve que sacar varias veces la misma foto; y el tipo, con toda su paciencia, seguía posando. Luego de varias fotos, me firmó el Código Penal, y nos fuimos. Despacito, caminando mientras esperábamos el colectivo.

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